Historia

Nacimiento de la UE Lleida

El club se funda el verano del año 1939, una vez superada la Guerra Civil, cuando un grupo de directivos, procedentes de los equipos Lérida S.C. y Calaveres, se junta para reorganizar el fútbol en la ciudad.

Con el apoyo de los hermanos Maristes y del presidente del AEM, propietario del campo de fútbol de la carretera de Corbins, nace el Lérida Balompié. El primer presidente es Sebastià Tàpies y el socio número 1, Honorio Abizanda. El Lérida Balompié juega de azul, empieza a Segunda Regional y su escudo es prácticamente idéntico al actual.
El primer partido es un amistoso con el Borges Blanques, el 5 de noviembre del 39, que acaba con victoria por 4 a 1. El primer goleador es Pirla.

El año 45, el club cambia de nombre y pasa a denominarse Unión Deportiva Lérida (Unió Esportiva Lleida, oficialmente, desde el 1978), fruto de su unión con el otro equipo de fútbol de la ciudad, el CD Leridano. El nuevo club conserva los colores, la categoría de entonces (Tercera división), escudo y estatutos del Balompié. A partir de esta temporada, los partidos se juegan en el Camp d'Esports, un recinto construido por Joventut Republicana al 1919 y que, actualmente, es el tercer campo de fútbol en antigüedad de España.
La progresión del Lleida es meteórica y espectacular. En diez años consigue seis ascensos de categoría y pasa de jugar de Segunda Regional, el año 39, a conseguir subir a Primera división la temporada 1949-50.

Buena parte de la culpa de este crecimiento se debe de a figuras como la del presidente Eduard Estadella, artífice de que el club pasara de Tercera a Primera división en sólo tres temporadas. Esta es la primera época dorada del Lleida.

La estancia a Primera división fue efímera.

Fue en la temporada 1950-51 y el equipo, al que entonces llegaron los primeros jugadores extranjeros, estableció varias marcas negativas. En el recuerdo quedan partidos como el de San Mamés, en que el Lleida perdió por 10-0 ante el Athletic de Bilbao y en el que el legendario Telmo Zarra, autor aquel día de seis goles, acabó perdonando unos cuántos más.
Después del descenso, el Lleida estuvo a punto de volver a Primera tres temporadas más tarde, pero se perdió la promoción. A partir de allí, el club inició una intensa relación con el Fútbol Club Barcelona. Fruto de esta colaboración, la afición del Camp d'Esports pudo disfrutar de jugadores como Basora, Gonzalvo o Moreno, y el Barça, de “perlas” leridanas como Gensana o Ribelles. Pero en la temporada 56-57, y bajo la tutela del club azulgrana –que cedía jugadores e imponía entrenador a través de Josep Samitier- se acabó muy mal y se bajó a Tercera división.

Por la categoría de bronce del fútbol estatal malviviría el Lleida hasta la temporada 64-65, en que conseguiría el ascenso a Segunda en una agónica promoción ante el Andorra de Teruel. Dos años antes, había accedido a la presidencia del club Ramon Vilaltella, otra figura clave en la historia del Lleida. Y es que con su llegada, la entidad sufrió una renovación considerable, tanto a nivel de club, como deportiva y socialmente.
El Lleida se mantendría en Segunda división hasta la temporada 67-68, en que volvería a bajar a Tercera. Un año más tarde, el club, en plena crisis económica, se va a Regional Preferente. En esta categoría sólo estaría una temporada y acabaría como campeón, volviendo así a Tercera división. Aquí se estaría, rozando en un par de ocasiones el ascenso a Segunda, hasta medios de la década de los 70. Concretamente, hasta la temporada 1976-77. Entonces, se reestructura la Tercera división y se crea la Segunda división B. Se decide que en esta categoría militarán los diez primeros equipos de cada grupo de Tercera. El Lleida finaliza la temporada en novena posición y consigue el ascenso.

Con la Segunda B, llega a la presidencia del club Pepito Esteve, que le daría un nuevo impulso con un buen puñado de proyectos. El Lleida permanecería en la nueva categoría de bronce, protagonizando gestas inolvidables en la Copa del Rey –derrotó al Barça de Schuster y Venables por 3-1 en el Camp d'Esports, y un año después, arrancaría un 0-0 en el Camp Nou- hasta el año 87 cuando, con Màrius Durán en la presidencia y Jordi Gonzalvo en el banquillo, logra el ascenso a Segunda A. El club vuelve a la élite del fútbol estatal casi veinte años después de perder la categoría de plata.

En su primera temporada en Segunda, el Lleida roza el ascenso a Primera. Un año después, sin embargo, baja a Segunda B. La noticia más positiva de aquella nefasta temporada es la llegada al banquillo de José Manuel Esnal “Mané”. Con él, empieza la segunda era dorada del club.

El Lleida, con Mané como entrenador, vuelve en un año a Segunda A. El club, que se reconvierte en Sociedad Anónima Deportiva, no sólo se consolida en la categoría de plata, sino que, además, roza la proeza de subir a Primera. Una gesta que lograría, por segunda vez en su historia, en la temporada 92-93.
El paso por Primera vuelve a ser fugaz, pero se logran gestas históricas como la victoria en el Camp Nou sobre el Barça por 0-1 y la conseguida ante el Real Madrid por 2-1 en el Camp d'Esports. El descenso, a pesar de que el equipo protagonizó una gran segunda vuelta, es inevitable.

De nuevo en Segunda, el Lleida de Mané consigue clasificarse para la promoción de ascenso a Primera. Fue un premio menor para un equipo que estuvo casi toda la competición en lugares de ascenso directo. Los azules se lo jugaron todo con el Sporting de Gijón y la Primera división quedó a un solo gol. En la ida, en el Camp d'Esports, los dos equipos empataron a dos. En el Molinón, el Lleida perdió por 3-2. Fue el final de una época dorada y de Mané como entrenador azul.

El Lleida, en las temporadas siguientes, intentaría infructuosamente volver a Primera –con entrenadores como Antonio López, Txetxu Rojo o Juande Ramos-, pero ya no lo conseguiría más. A pesar de que estuvo a punto de hacerlo, de la mano de Víctor Muñoz en la temporada 1999-2000. Un año antes, con la entrada en el club como máximo accionista de Tatxo Benet –y jugadores como Tamudo, Moreno o Quique Álvarez-, la ilusión había vuelto al Camp d'Esports.

Pero en la temporada 2000-01, el Lleida consuma un nuevo descenso a Segunda B, categoría en la que se estaría tres años más. Con Miquel Pons en la presidencia del consejo de administración y Miguel Rubio en el banquillo, el Lleida vuelve a Segunda en la temporada 2003-04, cubriendo, además, una nueva ampliación de capital, necesaria para su regreso a la Liga de Fútbol Profesional.

Después de una muy buena temporada en Segunda A, el club sufre un inoportuno e inmerecido descenso en la campaña 2005-2006.

Desde entonces, el Lleida lucha para recuperar la categoría perdida, pero lo quiere hacer con un proyecto a largo plazo y que sea, sobre todo, viable para la entidad. Bajo el lema “Tornem a la base”, el club empieza a potenciar el plantel y a confiar en los jugadores y técnicos surgidos de las categorías inferiores.

El verano de 2011 el club pasa a denominarse Lleida Esportiu tras la venta de la unidad productiva de la UE Lleida, que entró en liquidación unos meses antes.

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